Montilla goza de una buena calidad atmosférica. Así lo constata un estudio llevado a cabo por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía que ha certificado que las concentraciones de contaminantes en el municipio no superan, en ningún caso, los valores máximos establecidos por la ley.
La investigación, llevada a cabo por la Dirección General de Prevención y Calidad Ambiental de la Junta de Andalucía, ha medido las concentraciones en la atmósfera de contaminantes como el ozono, el monóxido de carbono, el dióxido de azufre o los óxidos de nitrógeno. Para ello, los técnicos de la Empresa de Gestión Medioambiental (Egmasa) instalaron dos unidades móviles de medición: una, en la Casa Consistorial y otra, en la Escuela Infantil Virgen de las Viñas, junto al Castillo de El Gran Capitán.
“Ambas ubicaciones son las que reunían el mayor número de criterios de micro-implantación recogidos en el protocolo de actuación de la Dirección General de Prevención y Calidad Ambiental”, ha explicado la técnica de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Montilla, Raquel Casado, quien ha especificado que el estudio elaborado por la Junta de Andalucía también ha analizado la concentración de partículas que se hallan dispersas en la atmósfera de polvo, hollín, cemento o polen con un diámetro entre 2,5 y 10 micrómetros (PM10) y cuya exposición prolongada o repetitiva puede provocar efectos nocivos en el sistema respiratorio.
“Los límites permitidos de concentración de estas partículas en la atmósfera vienen determinados por el Real Decreto 1073/2002 de 18 de octubre y el límite promedio diario detectado en Montilla no ha superado, en ninguno de los días, los valores establecidos por la ley”, ha confirmado Casado.
Por otro lado, el estudio elaborado por la Dirección General de Prevención y Calidad Ambiental ha verificado que tampoco se superan los valores máximos establecidos de ozono en la atmósfera. “En este caso, debe diferenciarse entre el ozono troposférico –que se localiza en la parte baja de la atmósfera- y el ozono estratosférico –que se sitúa en la parte alta-, pues mientras el segundo realiza una función esencial para la vida humana al filtrar la radiación procedente del sol, el primero es un compuesto que puede causar daños en la salud humana dado su alto carácter oxidante”, ha explicado la técnica municipal de Medio Ambiente.
Otro de los contaminantes analizados en Montilla ha sido el monóxido de carbono, que se genera por la ignición incompleta de diferentes combustibles y que, según Raquel Casado, “puede ser altamente tóxico puesto que sustituye al oxígeno en la hemoglobina y puede llegar a provocar la muerte por asfixia”. Sus límites, que también vienen determinados por ley, no pueden superar los 10 miligramos por metro cúbico como promedio en 8 horas en un día, “mientras que en Montilla, el valor máximo medido ha sido de 0,79 miligramos, muy inferior al límite de cuantificación establecido en el procedimiento de ensayo”.
Por último, el estudio validado por el Laboratorio de Inspección, Ensayo y Calibración de la Dirección General de Prevención y Calidad Ambiental ha analizado también la presencia en Montilla de óxidos de nitrógeno –procedentes, principalmente, del escape de vehículos motorizados y de la combustión del carbón- y de dióxido de azufre –cuyo principal efecto negativo es el de ser un intermediario del ácido sulfúrico en la atmósfera, provocando lluvia ácida cuando entra en contacto con el agua-. “El Real Decreto 1073/2002 de 18 de octubre establece igualmente los límites de inmisión para la protección de la salud humana y en Montilla no se superan las medias horarias ni diarias límites”, ha concluido Casado.
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